Imitar a los gansos y desplazarnos unidas por la misma causa
La lección de los gansos
Los gansos cuando se desplazan vuelan en forma de “V”. Eso porque cuándo el pájaro bate sus alas, produce un movimiento en el aire que ayuda al pájaro que va detrás.
Cada vez que un ganso sale de la formación, siente inmediatamente la resistencia del aire. Se da cuenta de la dificultad de hacerlo solo y rápidamente regresa a su formación para beneficiarse del poder del compañero que va adelante.
Cuándo el líder de los gansos se cansa, se pasa a uno de los puestos de atrás y otro ganso ocupa su lugar. Los gansos que van detrás graznan para alentar a mantener la velocidad de los que van más adelante.
Finalmente, cuándo un ganso se enferma o cae herido por un disparo, otros dos gansos salen de la formación y lo siguen para ayudarlo y protegerlo. Se quedan acompañándolo hasta que está nuevamente en condiciones de volar o hasta que muera. Solo entonces los dos acompañantes vuelven a su bandada o se unen a otro grupo.
Hay mucho que aprender de los gansos...
Apoyarnos mutuamente, turnarnos para tomar las posiciones difíciles y compartir el liderazgo. “Graznar” palabras de aliento y positivas en el momento preciso. Acompañar a las personas enfermas, que sufren dolor, soledad y perdidas, todo eso son ejemplos de una comunidad que ha entendido el mandato de Dios, que es compasiva y se caracteriza por la dignidad y valores, que son propios de hijos e hijas de Dios.
Que Dios nos ayude a entregarnos a este servicio.
...La pastoral de La Mujer pretende desarrollar su labor en esta perspectiva y así ser un aporte importante para la Iglesia y la sociedad chilena.
Adriana Castillo